lunes, 6 de junio de 2011

Una mirada a mi Valle

Por: Augusto Duarte Valencia

El Valle del Mantaro: majestuoso, 70000 hectáreas potenciales entre Jauja y Chupuro. Les pido que hagan un ejercicio mental y se imaginen que este Valle se traslada a las campiñas francesas de Burdeos, o mejor aún, sin ir muy lejos (a pesar de que nuestra imaginación no tiene límites, ¿o sí?), a la franja semidesértica de nuestro vecino y amigo país del Sur, de donde viene la Chilemoya. Cierren sus ojos por un momento, respiren profundamente y díganme cómo ven al hermoso Valle del Mantaro en uno de esos lugares, ahora abran sus ojos y díganme si fue una pesadilla o fue un hermoso sueño. Quizá nuestro absurdo nacionalismo lo hace interpretar como una pesadilla o, tal vez, nuestra añoranza de un Valle Agroexportador nos hace suspirar en un inalcanzable sueño. En fin, la realidad es que no figuraremos en las estadísticas de un Valle Agroexportador sólo añorando cómo sería si fuera así, la realidad actual nos hace aterrizar de emergencia de un maravilloso sueño. No quiero despertar de estar en esa campiña llena de campos de alcachofa en los lugares más cercanos al río Mantaro rodeado por arbustos de blue berry (arandanos), que se instalan en las faldas de los cerros aledaños y coronan las partes más altas listos para ser cosechados campos de papas nativas que dentro de unas cuantas horas estarán regalando su color y sabor a alguna cena aristocrática de algún palacio medieval en la Europa moderna. Entonces, ¿qué es lo que marca la diferencia entre nuestra realidad y este hermoso sueño del que estamos a punto de despertar y no queremos hacerlo? Pues lo que marca la diferencia se llama AGUA. Sí, palabra de cuatro letras que marca una gran diferencia entre lo que es y lo que debería ser. Así como lo leen, es el AGUA que una vez más juega el papel de la villana de la película porque así lo decidieron el guionista y el director de la película. Ahora bien, ¿a quiénes representan estos personajes en nuestra sociedad? Pues ustedes lo saben...

Si en los últimos años nuestras autoridades hubieran hecho del AGUA la heroína de la película quizá hoy el nombre de origen de muchos productos que se consumen en el extranjero diría “Valle del Mantaro”. Ahora bien, ¿cómo se hace para que el agua sea la buena? Pues muy simple: cuidándola, resguardándola, sanándola, edificándola, etc. ¿y cómo hacemos eso? Pues dándole todo el entorno necesario para su aprovechamiento eficiente y responsable. ¿Cuál es el entorno del agua? Es la infraestructura mayor y menor de riego (desde obras de arte de regulación hasta la aplicación, pasando por la distribución del agua). Díganme ustedes dónde existen reservorios, diques, represas, pozos, canales entubados, aprovechamiento de energía potencial (diferencia de alturas), riego presurizado, etc… Por el contrario, el discurrir del agua en su gran mayoría es por el mismo lecho que se originó hace miles de años y la lógica pluvial lleva sus aguas al afluente mayor. Majestuoso y colorido Río Mantaro que sólo tiene un minúsculo problemilla: este famoso río es uno de los más contaminados del mundo entero.

Esta mirada de mi Valle es una mirada desde la parte agrícola, es más, es una mirada agroexportadora, sin embargo, ¿creen ustedes que el tema del AGUA sólo sea un punto crítico para la agricultura? Por supuesto que no, si realmente se manejara responsablemente el agua superficial y subsuperficial del Valle del Mantaro, también podríamos tener una ganadería de categoría mundial, en donde los pastos cultivados estén a la mano para sostener una ganadería bovina y ovina para, por ejemplo, generar núcleos proveedores de leche para la fabricación de quesos gourmet para el mercado emergente gastronómico peruano y extranjero aprovechando la liberación de la fiebre aftosa de Junín y de esta manera pues pueda acompañar en esas cenas europeas a la alcachofa y la papa nativa un queso de oveja tipo Manchego, Cadiz, Feta, Paria o Andino que, reitero, lleven un sello de denominación de origen “Valle del Mantaro”. Nuevamente, ¿sólo el tema del AGUA resolverá el problema Agropecuario? Creo que no, pues también podríamos contar con picigranjas para la producción de truchas de la más alta calidad y de esta manera generar una oferta exportable importante, entonces así coronaríamos un plato gourmet exquisito con marca “Valle del Mantaro”, la cual consistiría en un fondo de alcachofa criolla rellena de filetes de trucha ahumada y gratinada con queso de oveja adornada con hojuelas de papas nativas de colores, platillo que no bajaría de €20 en algún restaurante europeo... Provecho, señora Fujimori y señor Humala, aquí tienen humildemente algunos insumos junto a una receta casera que no es nueva, sino viene desde nuestros antepasados incas (expertos en hidráulica) para hacer de la Sierra del Perú un plato apetecible para el mundo entero.
 
Copyright (c) 2010 Augusto Duarte Valencia.